Sustentabilidad; ¿meta...física?



Cabo San Lucas B.C.S. 5 de Septiembre 2011

“El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable”. (George Bernard Shaw)

condenarro

Mi dicertación sobre el concepto que percibo de “Sustentabilidad”, no pretende convencerlos de nada, tan sólo trato de explicarme, por su conducto, la contrariedad de lo que el concepto mismo refiere al progreso sostenido, al crecimiento constante, al ganarle espacios a la naturaleza sin darle la mínima oportunidad de defenderse, bueno, se defiende de alguna manera un tanto agresiva, pero no menos que nosotros para con ella. Al mismo tiempo, tengo la inquietud de que el concepto sustentabilidad no se refiere tan solo al binomio humano-naturaleza, y es que al parecer, el humano ya perdió su sentido natural.

Cierto que el concepto “desarrollo sustentable” se acuñó en la Cumbre del Planeta en Río de Janeiro hace ya un par de décadas más o menos , con antcedentes tales como desarrollo sostenible y ecodesarrollo. Eso de que las generaciones actuales satisfagan sus necesidades sin menoscabo de que las generaciones futuras puedan satisfacer las propias y así sucesivamente. Trataré de aterrizar tomando la región donde habitamos, tanto en el ámbito ecológico como sosciopolítico y, obviamente, económico, todos van de la mano, aunque se pellizquen los dedos a cada rato.

Interesante esto que encontré al respecto: “El concepto de sustentabilidad se funda en el reconocimiento de los límites y de las potencialidades de la naturaleza, así como en la complejidad ambiental, inspirando una nueva comprensión del mundo para enfrentar los desafíos de la humanidad en el tercer milenio. El concepto de sustentabilidad promueve una nueva alianza naturaleza-cultura fundando una nueva economía, reorientando los potenciales de la ciencia y de la tecnología, y construyendo una nueva cultura política fundada en una ética de la sustentabilidad —en valores, en creencias, en sentimientos y en saberes— que renueva los sentidos existenciales, los mundos de vida y las formas de habitar el planeta Tierra” (Manifiesto por la vida. Por una ética para la sustentabilidad, en Revista Iberoamericana de la Educación, no. 40, OIE, enero-abril 2006. En internet: http://www.rieoei.org/rie40a00.htm#1#1)

Aquí es donde la metafísica me confunde. Durante el presente año escribí una serie de artículos sobre la sustentabilidad en Los Cabos, coinciden personalidades de todos los sectores, científico, político, económico, estudiantes, ecologistas, radicales, es curioso, pero todos coinciden en que los demás tienen que ceder en algo. Todos tienen la razón y todos están equivocados. En tanto todos son expertos en sustentabilidad, la comunidad va perdiendo valores, la violencia se presenta en el núcleo familiar y se extiende a los lugares públicos, desde las escuelas hasta los antros. El entorno sigue sufriendo los estragos del progreso, mismo que trae fuentes de empleo que permite un nivel de vida que no es el que se quisiera, pero da oportunidad de mantener adeudos interminables en “tiendas populares”, sobre productos y/o artículos suntuarios.

La sustentabilidad, siento, no la encontraremos solamente en el Plan Municipal de Desarrollo ni aún con un Programa de Ordenamiento Ecológico Municipal apropiado y concluído... si es que se concluye. La sustentabilidad que suponemos todos queremos se ve obstaculizada por la sustentabilidad gregaria que es evidente en todo núcleo social. Poderes económicos y políticos presionan, mandan, planean el sostenimiento de sus propios estatus.

Somos un destino turístico que pierde interés en mantener su riqueza natural, tanto en lo referente al entorno como en la calidez de la gente; nos preocupamos más por la construcción de un megadesarrollo que debastará no se cuantas hectáreas y no por la educación que habrá que brindarle a los hijos de los trabajadores de ese megadesarrollo; los servicios públicos básicos, el agua vaya. Y menos aún por los rezagos que existen hoy por hoy en tal rubro, así como en salud pública, servicios urbanos, transporte y, de cuatro años a la fecha, disminución en la oferta de empleos, entre otras nimiedades para grandesinversionistas foraneos que nada tienen de sentido de pertenencia hacia Los Cabos, este destino es tan sólo una herramienta para la sustentabilidad de sus negocios.

Tal vez sería interesante pensar sustentablemente y sostenernos en la idea de que queremos un Los Cabos por muchos años y para las generaciones por venir. Esa sería mi idea de sustentabilidad. Pero en fin, es tan sólo la disertación d eun pobre loco peligroso irreverente, irrelevante, irremediable pero irresistible y real prófugo de la injusticia que la metafísica sustenable le refiere a la utopía sostenida.

“El verdadero progreso social no consiste en aumentar las necesidades, sino en reducirlas voluntariamente; pero para eso hace falta ser humildes”. (Mahatma Gandhi)

condenarro@gmail.com

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